TRIS SAMPAYO Divulgación Veterinaria
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Ep. #4 · 43:15

Los veterinarios necesitábamos unirnos

con Laia Sàbat

Laia Sàbat pasó de estar en su clínica a organizar una manifestación veterinaria casi sin darse cuenta. Una conversación sobre vocación, criterio clínico, burocracia y la fuerza de dejar de sentirse solos en la profesión.

Hay conversaciones que empiezan hablando de una ley y terminan hablando de algo mucho más grande: de vocación, de criterio, de por qué elegimos esta profesión y de cuánto cuesta sostenerla cuando el sistema empuja en la dirección contraria. Este episodio de Vets con Calma con Laia Sàbat es una de ellas.

Laia es veterinaria clínica y una de las voces que dio impulso a la movilización veterinaria frente al Real Decreto 666. Lo cuenta sin épica: pasó de estar en su clínica, centrada en su equipo y en sus pacientes, a verse organizando una manifestación veterinaria casi sin darse cuenta. Ese "casi sin darse cuenta" es la puerta de entrada al episodio, porque explica muy bien cómo funciona el colectivo cuando algo aprieta de verdad.

Hablan de presión administrativa y de lo que supone trabajar con la sensación de no poder aplicar siempre el mejor criterio clínico para tu paciente. No es una queja abstracta: es el desgaste concreto de tener que justificar, registrar y encajar cada decisión en un formulario mientras el animal está delante y la familia espera respuestas. Laia lo pone en palabras que muchos van a reconocer al instante.

Aparece también el bloque de salud mental veterinaria: los malos días, el equipo como sostén, la importancia del debriefing después de un caso duro, y pequeños recursos que ayudan a bajar revoluciones (naturaleza, risa, silencio, compañía). No hay recetas mágicas. Hay honestidad sobre lo que funciona en la vida real de una clínica que no se para.

El hilo que atraviesa toda la conversación es la unión del colectivo. Laia cuenta cómo cambió la sensación de aislamiento cuando los veterinarios empezaron a hablarse entre sí de otra manera, cuando dejaron de competir en silencio para reconocerse en lo que compartían. Esa unión no arregla la profesión de un día para otro, pero cambia algo importante: dejar de sentirse solo mientras la vives.

Un episodio para veterinarios, veterinarias, ATVs, estudiantes y personas del sector que alguna vez han sentido que la vocación no siempre basta, pero que la comunidad puede sostener mucho.

Escucha la conversación completa con Laia Sàbat. Si estás en un momento en el que la profesión pesa, compártelo con alguien de tu equipo.