Belén Montoya, veterinaria especializada en medicina felina y fundadora de Felinaria, habla con Tris Sampayo sobre burnout, límites, liderazgo y lo difícil —y necesario— que es reconocer cuándo un lugar ya no encaja contigo.
Puedes amar profundamente la veterinaria y, aun así, darte cuenta de que hay formas de ejercerla que ya no puedes sostener. Esa frase podría resumir este episodio de Vets con Calma, en el que Tris Sampayo conversa con Belén Montoya sobre algo que atraviesa a muchos profesionales del sector: el burnout veterinario, los límites, la alta sensibilidad y la responsabilidad sobre nuestras propias decisiones.
Belén lleva cerca de 20 años en la profesión y alrededor de una década dedicada a la medicina felina. Su trayectoria no ha sido lineal: ha cambiado de trabajos, ha atravesado momentos de desgaste, ha emprendido, ha aprendido a delegar y también a revisar su propia manera de liderar. De esa historia sale una conversación honesta y muy práctica.
Hablan de por qué algunas de las personas más implicadas terminan quemándose, de esa tendencia tan presente en veterinaria a aguantar demasiado, de la queja cuando se convierte en un lugar del que cuesta salir y de lo difícil —y necesario— que puede ser poner límites. También de la alta sensibilidad como rasgo que, bien entendido, puede ser una fortaleza en consulta y no solo una carga.
El bloque de liderazgo y equipos es de los que más apuntes deja: cómo construir un entorno de trabajo más seguro, por qué Belén decidió proteger determinados horarios aunque eso pudiera significar facturar menos, y qué ha tenido que aprender para dejar de querer controlarlo todo. Incluye una confesión que muchos reconocerán: «yo hubiera sido una jefa tóxica», contada desde la madurez de quien ha revisado su propia forma de liderar.
También recorren su historia profesional: desde la fauna silvestre y la anestesia hasta la medicina felina, el proyecto Pensando en Gato y la creación de Felinaria, su clínica exclusiva para gatos en Valencia. Un salto de emprender que no fue impulsivo, sino la consecuencia de entender qué tipo de veterinaria quería ejercer y con qué ritmo.
Y aparece una de las preguntas más incómodas del episodio: cómo saber que tienes que irte de un trabajo. Belén lo cuenta sin dramatismo, con la claridad de quien ha pasado por ello varias veces y ha aprendido a escuchar las señales antes de que el desgaste decida por ti.
Una conversación sobre veterinaria, sí. Pero también sobre conocerse, tomar decisiones incómodas y entender que cuidar la profesión no debería significar dejar de cuidarte tú.
Escucha la conversación completa con Belén Montoya. Si sientes que la vocación te está pesando más de la cuenta, este episodio te va a acompañar.



